Javier Sampedro

Javier Sampedro

El investigador y periodista de EL PAÍS Javier Sampedro propone un enigma a los lectores. A través de este blog, los internautas pueden enviar las soluciones a cada problema a través de los comentarios de cada enigma.

Sobre el blog

agosto 2006

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La estupidez: un enfoque científico

Acabo de confirmar en exclusiva que el director está de vacaciones, así que les voy a dar una noticia falsa de hace dos días. Según un correo electrónico sin firmar que ahora mismo no sé si llegó el día 3 o el 30, pero vamos, no mucho más allá, ¡ATENCIÓN! LOS PUNTOS DE NUESTRO CARNET DE CONDUCIR ESTÁN EN SERIO PELIGRO! Según el fidedigno susodicho y muy señor mío, se trataría de un número determinado o por determinar de organizaciones contra las personas humanas que, haciéndose pasar por guardias civiles, te piden al carnet y ¡No lo pierdas de vista porque le pasan por un escáner y TE BORRAN TODOS LOS PUNTOS SIN DEJARSE NI UNO!

Quietos ahí. Es un prión informático salido del laboratorio de quizá. Habrán visto miles como ése pero más largos. Peor aún: habrán visto a gente que se los rebota de inmediato a todos sus amigos y conocimientos y encima llama por teléfono 20 veces para que le agradezcan el favor. Si por lo menos fuera una estafa tendría un pase -el timo de la estampita se lo sabe ya hasta el reclamo-, pero es que ni el tipo que siembra ese rábano ni el millón que va detrás confundiéndolo con un boniato parecen tener el menor interés en nuestro número de cuenta. Ni siquiera han perdido el último autobús a Toronto en el preciso instante en que la cabina telefónica se les tragaba los traveller's checks: es una estupidez tan pura como pueda serlo una obra del hombre. De la persona humana, perdón.

Sería un buen experimento soltar al prión anillado y ver cuánto tarda en volver al palomar, y qué tipo de rutas sigue: ¿hay nodos principales en esa trayectoria? ¿A que el más principal de todos es el ordenador de Fernández? No, en serio. ¿Qué tipo de dibujo forman las rutas? ¿De qué cuerpos salen más patas? ¿Es un mundo o un mundillo (un small world)? ¿Depende su naturaleza de la naturaleza del mensaje? Seguro que quizá (¡brrr!) nos podría hacer dos o tres priones más en una sentada. Pero ¿a alguien se le ocurre cómo anillarlos?

Para los alérgicos a la informática, tengo otra pregunta: ¿En qué se parecen las parejas ocio-mago, cero-beso y goma-Inma?

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Comentarios

Como no puedo (creo recordar que era bueno en las cadenas, pero veo que me he quedado anticuado) resolver lo de las palabritas, propondré una pista para marcar un mail hoax: añadir un e-mail de respuesta (como aquel famoso de la pobre trabajadora de nokia que regalaba teléfonos) para ver de dónde vienen las respuestas. Si no se colapsa el mailbox de entrada, teniendo en cuenta que los re-enviadores de estos mensajes son realmente ingenuos -así que un elevado porcentaje responderán al susodicho e-mail anzuelillo-, yo creo que que con tener digamos un 1% de respuesta, se podría crear (analizando la cabecera del mail oculta al usuario y a través de los servidores que originan las respuestas) un mapa bastante detallado de la extensión y algo más interesante: la expansión de la cadena.

Y además, podremos recolectar unos cuantos millones de e-mails "frescos" para vender a spammers, actividad que presumo está detrás de todo este fenómeno sociocultural de las cadenas.

saludetes de un recien llegado

El anonimo soy yo... creo

El relato del envío de mensajes-cadena le he hecho incompleto. Se trata de una empresa a la que llega un mensaje-cadena. Una persona que recibe el mensaje, como no puede completar su cuota necesaria de personas para premio/castigo por correo electronico, lo imprime y lo hace llegar a varias personas de la empresa sin correo electronico. Ahora llegamos. Una de esas personas, cohibida/impelida por el castigo/premio, y ante la falta de medios, cumplio su cuota via fax. Cuuuñaaaaaaaaoooo.

Buena idea lo de la caña, JS. La verdad es que tengo las fiestas al lado de casa, lo mismo me animo yo también. Así me desengancho del teclado, que llevo un día bueno... Hasta mañana, bloggies.

Bueno, realmente no se me ocurre mejor profesión. "Tú, ¿a qué te dedicas?" "Yo escribo cadenas mágicas." "Tío, no sabes cómo te admiro, te leo desde pequeño. ¿Sabes que eres el más leído del Universo? Cuéntame cómo se te ocurrió lo del niño del Congo que necesita un trasplante de hígado y le haría mucha ilusión recibir postales." "Bueno, eso forma parte de mi secreto profesional. No se olvide que soy Millás.."

Me temo que ya lo notaron el tercer día, cuando el pobre bloggy 'Miss Intelijente' (un hombre, claramente), se despidió diciendo: "Este blog es para los muy listos". Sonaba a lo de Feynman: "No entiendan lo que digo, sino lo que quiero decir". Bueno, me voy a tomar una caña, que son las fiestas de la paloma. Chapeau!

JS / Vampirella, no se te ocurra recomendar a tus lectores de la columna que vayan al blog, que se nos va a acabar la reputación de sesudos investigadores de los entresijos del lenguaje y la biología, y se va a notar que estámos un poco pallá

¿Juan José Millás yoooo? Quién me diera. En la próxima cadena mágica que me llegue, me pido ser su señora, por si cuela.

¡No! Millás c'est moi!

¿Tú crees? No sé si fiarme. Ése va ciego.

Te hemos pillado, Celalba: eres Millás!

Vampirella en Novo Sibirsk, que dice Miguel que te acerques a la olla a probar su lomito strogonof. Creo.

¡Es cierto, Josef K! Aquellas cadenas mágicas para repartir suerte. Qué primor.

Y hablando de los magníficos blasfemos, Juan José Millás o empezó tarde o se libró mor una de esas cadenas mágicas de acabar con cadena perpetua. Qué agudeza, qué lengua tan demoledora, qué portento para desbaratar la infamia, por Dios (perdón).

Se nos está yendo la olla, aviso.

Miguel Strogoff

Perdón, srta.

Bueno, ciertamente era así, en virtud de la "Ley de peligrosidad social", heredera, si no estoy equivocado de la "Ley de vagos y maleantes", pero ya digo que yo aquello lo vivía con mucha distancia, por edad, y porque el asunto, como podéis imaginar, no era especialmente "transparente".

Y en cuanto a lo de las cadenas "en mano", no olvidemos que el antecedente lejano de nuestros "hoax" venía en su sobrecito, con su sellito y que había que copiar (o fotocopiar cuando se podía) el tal mensaje y mandarlo por el correo de toda la vida para evitar las desgracias que se anunciaban en dicha carta (y alcanzar las dichas que se prometían). Como se ve, cambia el soporte, pero la mentalidad sigue más o menos en el mismo punto

El bailarín Antonio aprovecharía para blasfemar de paso contra los poderes terrenales, que ahí sí que había que inclinar la cabeza, el lomo y la memoria que ahora queda tan feo sacar.

El comentario de Josef K. no sólo arroja luz sobre la conexión del carné por puntos y la blasfemia, sino también sobre qué diantres tiene que ver todo ello con el cambio de sexo virtual.

Recordemos que por el cambio de sexo real (o cuasi real) también acababas en las cárceles franquistas. Claro que yo, hija y nieta de exiliados, no estaba aquí y tampoco lo tengo demasiado claro. ;)

JS, se dice señorita!

Celalba, he visto enviar mensajes-cadena por fax, pero lo que cuentas lo supera

No, yo creo que justamente los blasfemos son conscientes del desacato que supone la blasfemia, y adoptan un poco la actitud demoniaca del "Non serviam". Es como "reniego de ti". No se trata realmente de que se pueda mancillar a la divinidad, sino que es un gesto de rebeldía y soberbia (pecado capital entre los capitales, pues encabeza la lista). A los ateos, en principio, nos la refanfinfla el asunto de la blasfemia en su sentido religioso más profundo, puesto que no creemos en dios. Eso sí, podemos entender su contenido social o cultural, que no es nada desdeñable.

Respecto de blasfemia y carné por puntos, Celalba, además de que la carretera sigue siendo el lugar preferido para proferir insultos y palabras soeces (que creo que de momento no quitan puntos), no hay que olvidar que durante el franquismo en este país la blasfemia era un delito civil por el que se podía ir incluso a la cárcel (recuerdo una especie de caso absurdo con el bailarín Antonio, al respecto, pero lo tengo confuso porque yo era un niño: a lo mejor había algo más detrás).

Esto sí que parece la conversación de los palmeros ésos.
Luego habrá que quitar los intrones
Y los puntos del carné

Celalba debe querer decir que quizá es una tía

Pero en un creyente lo es, precisamente porque sabe que su dios es intachable. Los blasfemos seran semicreyentes?

Quizá acabará relacionando la blasfemia con el sistema del carné por puntos, lo veo venir...

Dice Daniel Dennett que la parte más difícil (y más importante) de su trabajo en meterse en la cabeza del otro: no simplemente 'entender' sus argumentos, sino "inclinar la cabeza en el mismo ángulo" (algo así dice él, en referencia a cómo hay que 'inclinar la cabeza' para ver el plano de rotación de la Tierra en uno de esos atardeceres de agosto... FUERA DE MADRID, donde se ven un par de planetas o tres de vez en cuando!

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