Javier Sampedro

Javier Sampedro

El investigador y periodista de EL PAÍS Javier Sampedro propone un enigma a los lectores. A través de este blog, los internautas pueden enviar las soluciones a cada problema a través de los comentarios de cada enigma.

Sobre el blog

agosto 2006

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Viviendo en el doble cero

Qué pregunta más tonta. Tras los ochenta y los noventa vienen los cerocientos, naturalmente. Y el siglo que despedimos es el vigesimotrónico, a ver cuál va a ser. Desde ahí hasta la argumentada recomendación de callarse -opción nada despreciable- encontrarán aquí un caso perfecto de evolución darwiniana en acción: los bloggies (los genotipos) y las palabras que proponen para designar estos tiempos duros (sus fenotipos) se refutan, se engullen y se entrelazan hasta encontrar, posado el polvo, un nuevo punto de equilibrio, un mundo distinto, más adaptado a la nueva situación, pero sólo tan estable como ella: muy poco.

Recuerden la ilustración clásica del darwinismo: los pájaros no ven a las mariposas claras posadas sobre las cortezas de los olmos, y tienen que conformarse con comerse a las infrecuentes mariposas oscuras. Llega la revolución industrial, los olmos se oscurecen, las tornas cambian y la población de mariposas evoluciona de clara a oscura. Nosotros estábamos con los genes y las ratas, y ha sido cambiarnos a las palabras -nuestra pequeña revolución industrial-, y he aquí una nueva y hermosa colección de mariposas lenguaraces, o letterflies, como yo les digo.

Para lo relativo al siglo XX, Gusano sugiere vigesimónico y vigesimoniesco, pero Ariadna contraataca con un vigesimesco y otro vigesímico en paralelo, que si no es por el veintéscico que le regala a continuación, no levanta cabeza. También está novecentista, pero luego tenemos vigesimocenteno, y nos haremos un lío, verás tú. El más sobrio es Requena: "Sigloveintesco, que es un neologismo con donaire". Y el más lanzado es Torpedo: "Dieciochesco, decimonónico y cambalache". ¿Viste? Arriba ese ánimo, Torpedo.

En cuanto a nuestra década, y de manera paradójica, las propuestas más futuristas son también las que tienen un aire más real: los años blog, los dosmiles, los doble cero (y el año que viene es el 007, Moneypenny), o simplemente D0: si es que no hay tiempo para más, tíos.

Aprovechando que tengo al blog a las letterflies, les transmito una pregunta de una artista: ¿por qué ocho y noche se parecen tanto entre sí en varios idiomas?

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Comentarios

Pues mas bien va a ser que se parecen porque la raíz original se parecia (como otros dicen por ahi, por casualidad o porque no hay tantas combinaciones posibles de dos silabas!!!). El punto puede estar en que, como en cada idioma la evolución fonética es similar para los dos vocablos (algo completamente logico) pero caracteristica y diversa de los otros idiomas, eso nos produce un "EFECTO de orden oculto", nos llama la atención y nos deleita. Es decir, la respuesta está en nuestro cerebrito, que es un buscador de orden

Buscando datos sobre origen de la partición en horas del día leo que originalmente se dividió el día en 12 horas entre la salida y la puesta del sol http://es.wikipedia.org/wiki/Hora.

De aquí deduzco que a las ocho no podía anochecer con este criterio horario, ya que aún quedan 4 horas de luz hasta que empieza a anochecer. A las 8 no es de noche.

Sí, Asi-e, ésa es también mi hipótesis favorita (pero lo más seguro es que nos equivoquemos los dos: demasiado brillante). También me gusta mucho el 'efecto contiguidad' de g, y ése tiene más pinta de ser verdad (luego más brillante aún: ¿cuánto es más que demasiado?). Chicos, les dejo ahí la columna de mañana, que si no nunca llegáis a tiempo, los pobres:
>La noche de los ocho tiempos
Javier Sampedro
Ocho-noche, huit-nuit, oito-noite, todos del latín octo-noctis, pero también eight-night, acht-aacht, natt-atta. Aunque no vale fuera del indoeuropeo (zortzi-gaua en vasco), la pareja de hecho entre el ocho y la noche tiene más aguante que Rock Hudson y Doris Day, y no mucha más causa justificada. ¿Por qué?

¡Ja! Ésos que dicen que esta columna no sirve para nada (no conozco a ninguno, pero es que me venía al pelo) van a salir con el canto entre los dientes, porque hoy es el día señalado, señores, en que he logrado poner de acuerdo a los de ciencias y a los de letras. Contra mí, pero chico, pues más a mi favor. Ambos proponen una explicación casi idéntica (http://blogs.elpais.es/elenigma/). Resumo aquí la de Mix: "Las palabras ocho y noche se parecían en indoeuropeo, dieron lugar a palabras parecidas en latín y el grupo de consonantes /kt/ se convirtió en /ch/ en español, en /it/ en portugués y francés y en /tt/ en italiano. Azar, padres, hijos y evolución gradual. Te suena de algo, Javier?"

Sí, pero el de la flauta desafina o algo pasa aquí. Como ya hablamos con fluidez el lenguaje de los genes (el geñol), me he traído a clase a HNSSGDED y HNGSGDED. Se dedican a hacer ojos en la mosca. Y también a SSNGEDSD y SSEGKSSD, que hacen lo mismo en el Homo sapiens. Los cuatro tienen un origen común, como revela su parecido. Pero ésa es sólo la mitad de la historia. Las dos frases geñol de la mosca son más parecidas entre sí que a las nuestras, y eso suele significar que los cuatro genes eran uno solo cuando las moscas y nosotros éramos el mismo gusano, y que sólo se duplicó, mucho después, en cada linaje. En la jerga evolutiva, HN... y SS... son ortólogos, pero SSN... y SSE... son parálogos.

Ésa es la flauta que me desafina: que acht y aacht son dos huevos y nuit es una castaña. Huele a paralogía que apesta, pero yo qué sé. Como dice Pepa, "verás tú que al final va a ser que a las ocho es de noche". ¿Por qué no? ¿No puede haber una evolución regida por la semántica? ¿Cómo explican si no que Monday y lunes signifiquen el día de la luna? ¿Eh? Y otra cosa: ¿Ustedes qué hacían en agosto hasta ahora?

ocho, viene de octo (latin), el cual deriva del octavo mes de uno de los primeros (o primer) calendario griego: octo, que acutalmente conocemos como octuubre en el calendario gregoriano.
noche viene de noct, nocti y/ o nox, que es la voz latina para noche. Asi, equinoxio (igual duracion de la noche y el dia), y casi todas las palabras que empiezan con noc tienden a referirse a la noche.
Por tanto, ocho y noche vienen de dos voces latinas distintas que se parecen entre si. Lo raro es que porque en otros idiomas ambas palabras tambien se parecen? es un enigma. Esa es la respuesta mas acertada. Y por tanto la solucion.

bueno, bueno, bueno, que como llego tan tarde (casi las siete, seven, pm en argentina), resulta que me tengo que leer todos los comentarios anteriores. Qué gente tan sesuda la de aquí. Una delicia, realmente. Mi explicación será muy pobre, pero no por ello menos probable: yo creo que se parecen porque siempre andan juntos, es el "efecto contigüidad", que le dicen (?). Estás mucho cerca de algo, y te terminas pareciendo. Y si piensan que no siempre estos dos términos se frecuentan tanto, sólo tengan en cuenta que la gente se encuentra mucho más a las ocho de la noche que a las ocho de mañana.

... podría deberse a que la procedencia (no se si latina) tuviera que ver con la negación del 8? como punto intermedio, a las ocho se hace de noche... la negación del ocho (cómo finalización del día) puede ser no-ocho, not-eight, non-huit... lo cual daría lugar a noche, night o nuit...

Creo firmemente en las casualidades, así que creo que esta no es sino una más.
Aunque puestos a elucubrar.....Dios, que debía de ser "de diez" creo el mundo en siete días, y tras el esfuerzo diario que debe ser eso de crear un mundo entero, decidió que merecía un digno descanso. Estableció la "dignidad" del descanso en 8 horas. Y para descansar mejor creó la noche. Claro, que luego comenzó a trasnochar.....y así nos ha ido.

Hola:
Coberr: en realidad, no es un póker es un repóker. Nací en la sexta hora del día (buhhhhhh). De todas formas, si tengo algún gen "bestial", está latente.
Josef K. y Rafael Granero: gracias por los libros recomendados. Suenan bien. Tomo nota.

Y con esto y un bizcocho...

¡Haber empezado el blog por esa pregunta! La respuesta es por la predisposición biológica a desarrollar más un tipo de sonidos que otros. Ya a finales del XIX, el científico alemán Edgar Pflaume, obsesionado con el origen del lenguaje, llevó a cabo un experimento que ciertamente no se habría permitido hoy en día. Tomó a varios bebés e instruyó a sus madres para que no les hablaran apenas durante un plazo de tiempo entre el final del primer año y el segundo año. El investigador seguía de cerca la evolución de los bebés y apuntaba primorosamente (aún se conservan sus notas, no recuerdo en qué museo) los sonidos que emitían los sujetos de estudio. De esa forma esperaba ver que sonidos afloraban de forma espontánea. Pflaume anotó que había una predominancia de las consonantes explosivas (como p, ¿no es cierto que ”papá y “mamá” sí se parecen mucho en numerosos idiomas?) y también del sonido “ch” o “tx” que se produce con la lengua sobre el paladar superior. Haciendo una adaptación libre del darwinismo, Edgar Pflaume sugirió que las palabras que se adhieren a esos sonidos, se consolidan mejor, tienen un mejor diseño y es menos probable que evolucionen fonéticamente conforme a medida que los idiomas se van transformando unos en otros. Claro que este experimento no tiene hoy en día ninguna validez científica y Edgar Pflaume no tuvo en cuenta a los orientales (¿como explicaría el ocho en chino, que se transcribe fonéticamente como “bā”, y que ni siquiera me atrevo a pronunciar, por que sería ciertamente incapaz). Pero grandes figuras le recuerdan y le presentan sus respetos aunque sea de forma subliminal. Así lo hizo Fellini, con su película “Otto e mezzo” (Ocho y medio), que homenajeaba a Pflaume con un título pleno de ese sonido producido con la lengua contra el paladar superior, eso sí, el “mezzo” es con la parte media del paladar si no me equivoco (si mi lengua no se equivoca), así que de ahí lo de “mezzo”. ¿Ingenioso Fellini verdad?

Me apunto también a la tesis del indoeuropeo, en el que ocho y noche probablemente se parecían sólo por casualidad.

¿Y cabellos y caballos?


Bueno, pues desde que no soy una mente pensante sino todo lo contrario, bastante mediocre, me puedo permitir el lujo de decir idioteces y quedarme tan a gusto durmiento a pierna suelta.

Si me atengo a lo dicho antes, y dado que todo lo que sucede, sucedio, ha sucedido y sucedara viene recogido en las Sagradas Escrituras, o los Libros Santos de algunos Santos perdidos por la Historia, que por cierto nos contaron historias divinas, puedo llegar a pensar que lo del ocho y la noche yo creo que quien edito los dias de la semana al hacer el septimo dia y cuando iba a crear el octavo o el dia 8, se le echo la noche y nada, que ya no penso mas. Algunos santos historicos e iruditos son tambien algo vaguillos
A mi tambien el calor me afecta

Una posibilidad. Se ha reunido el comite de protomatematicos para dar nombre a los numeros, ya no se podia seguir con el sistema binario plus; uno, dos, muchos. El comite avanza tan lento que cuando hay que bautizar el "ocho" ya anochece, y eso les inspira el nombre. Para el siguiente alguien propone que tiene que ser nombre nuevo, pero no respetaron del todo su proposicion, quiza le entendieron mal

Podríamos decir que un ocho es un doble cero donde uno de ellos está en los hombros del otro.

Sampedro se trata de una casualidad, de una sutileza o de una maldad el plantemiento del título y preguntar por el ocho?

A titulo de curiosidad para los españoles no catalano-hablantes:
siete se dice en catalán set, que a la vez quiere decir sed.
ocho se dice vuit, que escrito con b también significa vacío.
nueve se dice nou, que también quiere decir nuevo y también nuez.
diez se dice deu, que también quiere decir debe, y también fuente, y también es como nos despedimos los catalanes, y también, si le ponemos un acento y mayúscula nos sale Déu (Dios).

¿Ocho y noche? A mi me suena a casualidades de las lenguas indoeuropeas... y posiblemente a la economía silábica que deberían emplear nuestros antepasados en la caverna. Parece más fácil llamar ocho al ocho que no zurcaontoinasteireo, por ejemplo. Combinaciones de sonidos bisilábicos no hay demasiadas, aunque quizá si suficientes para que nuestros n-abuelos se apañaran de sobra. Y alguna tendría que coincidir o parecerse, digo yo...

Interesante la inexistencia del tiempo continuo en alemán. Evidentemente debemos pensar que el lenguaje conforma en nosotros una manera de entender el universo que nos rodea. Ahora bien, ¿puede influir esto hasta el punto en el que los hablantes de ciertos idiomas sean potencialmente más proclives hacia ciertas parcelas de pensamiento fuertemente abstracto? ¿El ser, por ejemplo, germanohablante facilita el pensamiento o el entendimiento de la física y la metafísica del tiempo y el espacio? La historia parece decir que sí...

Pues seguramente tienes razon, Josef K. He debido confundir lo de contar en base siete con lo de los siete planetas, siete dias de la semana, Blancanieves y los siete enanitos, etc. Es lo que tiene blogear y trabajar (ejem, ejem) al mismo tiempo.
Mis excusas.

Me parece lógico lo que dice Rotaflex, que antes que la palabra ocho existiera noche; y añado que la división horaria del día no existiría posiblemente. Antes que contar pasar las horas, se contaban saltar ovejas por encima de una valla. ¿Será que al llegar a la octava oveja ya estás dormido?

Resulta paradójico pensar que denominamos lenguas muertas a aquellas que tanta vida han dado a otras lenguas.

NOTA: El Estado del Vaticano tiene como lengua oficial, al menos una de ellas, el latín y se preocupa de actualizarlo y mantenerlo al día para poder nombrar los nuevos dispositivos tecnológicos sin tener que recurrir a extranjerismos.

Aforismos latinos:
http://sapiens.ya.com/aforismosI/index.html

Mariano, no quisiera pecar de incauto, pero ¿de dónde has sacado lo del sistema de numeración en base siete? No hay culturas que hayan desarrollado sistemas en base siete (repito, puedo pecar de incauto). Un precedente ilustre es el mesopotámico, donde se desarrollaron sistemas de numeración en base 12 o en base 60, que aún nos influyen (la hora tiene 60 minutos y el minuto 60 segundos; la circunferencia tiene 360º; el día tiene 24 horas; el mes tiene 12 meses...). Por lo tanto, la "invención" del ocho precedería, desde luego, a la aparición de los pueblos indoeuropeos.

Puntualizando así hago lo que no debo, porque no soy suficientemente experto en esto, pero, desde luego, el ocho está en todas las lenguas indoeuropeas (por otro lado, el sistema decimal no impide nombres específicos para números por encima del diez que no remiten necesariamente a su expresión en dicho sistema).

Siete son, eso sí, los planetas (en el sentido clásico del término: Mercurio, Venus, Sol, Luna, Marte, Júpiter, Saturno) y de ahí los días de la semana y miles de analogías y simbolismos más para las que os recomiendo el curiosísimo libro de Xavier Campos Villaurrutia, "Septem", publicado por Hiperión.

Lo curioso es que parece ser que aquellas culturas "sanscritas" (perdon por el atajo), contaban en base siete, de modo que no veo como el concepto (y la palabra) OCHO podia existir...

Liebe Bloggers, lieber Crack-Sampedro,

Creo que cuando brainstormeamos - patada al lenguaje con el anglicismo -, cometemos un grave error de base.

Fijense: la noche no tiene equivoco. Se refiere a la noche, aunque se le puedan dar luego matices. Pero el ocho es dificil que se refiera a "las ocho de la tarde". Quiero decir, probablemente primero se invento el concepto "ocho", y luego vino la regulacion temporal (reloj, horas, minutos y segundos).

A partir de ahi, que salga el sol por Antequera...

No creo que haya la más mínima relación entre una cosa y la otra.

Pero, ay, las noches de Agosto.


Y... ¿las arañas no tienen ocho patas?

Posiblemente cuando se inventó la primera palabra para poner nombre a la noche faltaba mucho tiempo para inventar algo que significase “ocho”, de manera que un origen común no deben tener. Si en indoeuropeo, o en el abuelo del indoeuropeo, se decían igual cabe la posibilidad de que a la noche le cambiaran el nombre para llamarla como al ocho, o que al ocho, recién inventado, le llamaran como a la noche. Yo creo que es más sencillo y económico llamar al ocho como a la noche que ponerse a inventar el ocho y una palabra para decirlo y luego cambiarle el nombre a la noche. ¿Por qué “ocho” se dijo como “noche”? Pues vaya usted a saber. Tal vez se equivocaron un poco, como nosotros que llamamos “cubo” (de la basura) a un cono truncado. O tal vez no se equivocaron, ocho es dos a la tres, y mil en binario, y la cantidad de orificios del cuerpo de un varón. Quizá eso le dio entidad suficiente para empezar a llamarse como la noche.

¿Porqué siendo tan diferentes se parecen razón y corazón?

"La noche hace infinitos a los ochos",
"El ocho es infinito en la noche",
"La noche es el infinito de los ochos",
"El infinito es el ocho de la noche",

son propuestas hermosas, Josef, hasta que llega el nueve, que -ya lo dijiste- todo lo renueva.

De esta manera, ese ocho infinito sólo duraría una hora. ¿La relatividad del tiempo?

Bueno, como ya parece inaugurada la autopista hacia las etimologías fantasiosas y los juegos de palabras (bienvenidos seamos a tan lúdico reino), os recuerdo que si el ocho se tumba para dormir (es de noche, recordad) se hace un infinito. Lo cual nos proporciona un verso que sólo es en apariencia dadaísta:

"La noche hace infinitos a los ochos",

y subsecuentes variaciones:

"El ocho es infinito en la noche",
"La noche es el infinito de los ochos",
"El infinito es el ocho de la noche"

y así sucesivamente.

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