

Diario del viaje a Japón de Eva Roy, escritora especializada en cine adulto y porno, y siete amigos.


Hoy íbamos a Monte Fuji, pero tras llegar hasta muy cerca, hemos abortado el plan por culpa de una niebla espesa y disuasoria. Reculamos a tiempo de ir a Kamakura y ver sus templos Hase-Dera y Tsurugaoka Hachimangu y un buda inmenso, verde, a cuyo interior se puede acceder.
Por la tarde, compras y vista en Ginza, el barrio más elitista y endemoniadamente caro de Tokio.
30/08/06 | Enlace permanente | Comentarios (5) | TrackBack (0)
En homenaje a la selección española de baloncesto, que está arrasando en el Mundial que se celebra en Japón, subo algunas fotos de Jesús (chuleando con Iturriaga en el Saitama Arena de Tokio), Sergio y los fernandos, que han hecho su viaje pararelo: una vida en Tokio estrictamente deportiva y noctámbula ...
30/08/06 | Enlace permanente | Comentarios (5) | TrackBack (0)
Hoy hemos salido del hotel antes de que las gallinas se levantaran. Hemos estado en dos ciudades y, como es lógico, eso exige tiempo. La primera parada ha sido para regresar a Kyoto, donde visitamos algunos templos como Kiyomizu, con cascadas naturales y pagodas construidas en plena ladera, por lo que se pueden ver los cimientos -no es fácil comprender que fueran capaces de semejante arquitectura en esa época-; El Templo de Sanjusangendo, donde se puede ver las 1.001 estatuas de una deidad budista, llamada coloquialmente Kannon, junto con una estatua enorme, gigantesca, un tesoro nacional, colocada en medio de ellas. Antes de comer también hemos recorrido los complejos de los templos magníficos de Higashi Honganji y de Nishi Honganji, compuestos de varios edificios secundarios y pagodas.
Jesús se ha separado para irse con Fernando, Sergio y el otro Fernando, a ver el baloncesto, el España-Lituania de cuartos de final. ¡Vaya partidazo ha jugado España! ¡Ahora mismito están celebrándolo por ahí! Por la tarde hemos estado en otro de los rincones con mayor interés turístico de Japón, la ciudad de Nara, donde vimos varios templos —más y más templos budistas y shintoístas y santuarios, empezando por el de Kasuga Taisha. Destacaría el impresionante campanón que hay cerca del templo de Todaiji, en el que hay un buda negro gigante (el más grande de todo Japón) rodeado de otros dos enormes de color dorado.
En ese mismo templo se encuentra una columna de madera con un orificio por el que es posible (para algunos) colarse y atravesar hasta el otro lado. Se dice que quien lo consigue poseerá la sabiduría. Por lo que me entero, los niños (y yo misma) pasan sin dificultad, pero cada año deben de tener miles de incidencias y llamadas a los bomberos para sacar a los turistas que se atascan. La vuelta ha sido una especie de maratón de trenes bala ya que entre la distancia Nara-Kyoto y Kyoto-Tokyo, hemos tardado casi cinco horas. La vida del turista es lo que tiene. En una de las caminatas por el vagón he visto a varios tipos leyendo revistas porno como si tal cosa, unas publicaciones sucias, con tinte casi snuff (lo menos Pirate, Triple X o Playboy que os podáis imaginar).
Lo que me lleva a deciros que me voy el viernes al rodaje de una peli porno de Private. Me han invitado en exclusiva a ir a Budapest, el viernes y sábado, para hacer entrevistas y un reportaje sobre X-Girls, la última superproducción de Private, que se desarrolla justo estos días. Aprovecharé la escala de regreso de Tokio en París y desde allí vuelo a Budapest. En fin, ya os contaré como me va en las entrevistas a Priva (en la foto) y las demás actrices. Si tenéis preguntas no dudéis en enviarlas.
29/08/06 | Enlace permanente | Comentarios (4) | TrackBack (0)
Podría relataros templo a templo, pagoda a pagoda y santuario a santuario todo lo que hemos visto hoy en Nikko… Llevamos en danza desde las siete de la mañana, así que entre unas y otras cosas, llenaría páginas de adjetivos como “impresionante”, “majestuoso”, “con clara influencia de China en la arquitectura”… Creed que ha sido maravillosos y que pese a que ha hecho un frío de la leche, creo que ha valido la pena pasar tanto tiempo en los trenes.
La tarde ha sido para ir a un Onsen (un baño típico japonés, como lo son los Sento, sólo que más cool, algo comparable a la diferencia entre el Parque Sindical y una piscina privada).
Llevo leídos varios de vuestros posts sobre la curiosidad que tenéis acerca de las mujeres y los hombres en Japón. De lo visto hasta ahora he de decir que en una escala de 0 a 10 de belleza y sexappeal, las chicas japonesas están entre el 7 y el 9. Son delicadas, exóticas, fashionistas y elegantes, dentro cada una de su estilo. Se lleva mucho el cabello largo, con la última capa de la melena larguísima, con tonos caoba y alguna onda suavemente marcada, con flequillo al lado. Suelen caminar sobre taconazos desde las seis de la mañana, con lo que, en según sobre qué suelo anden, parecen borrachas o que no saben mantener el equilibrio (ya os digo: con esa altura no me extraña). Son delgaditas, casi no hemos visto a nadie gordo (los luchadores de sumo, que comienzan la temporada justo cuando nosotros nos marchamos, el 1 de septiembre, no cuentan). Luego está el tema de las piernas… algo patizamba sí que es el 75% de ellas, porque se les meten las rodillas hacia adentro… pero es obvio que este tema se está superando de una generación a otra. La altura ha ascendido considerablemente. Hoy en Nikko al ir a hacernos una foto en una de las puertas del santuario de Futarasan, nos hemos dado cuenta de que muralla era muy pequeña, lo que denota un considerable desarrollo en la raza.
Voy a contar exactamente lo que yo he visto hace unas horas por mí misma en el Onsen, sin pretender la aprobación de gays integristas que se llamen “Purimari”, ni de feministas que se llamen como quieran. Hoy voy, respecto de estos prototipos de “jódetequeyodisfrutomis15minutos”…, sin censura y sin ponerle "lazos" a nada, porque sé seguro que lo que os cuente no se aplica a las tokiotas fantásticas que me cruzo cada día, con extensiones, uñas postizas, pelos de última tendencia y mucha experiencia visionando porno…
Para mí visitar un onsen era como ver a una geisha o comprarme un tebeo manga, caminar entre las cos-play-zoku y encontrar un kimono auténtico: algo que tenía en la lista de must…
Superada la bajada de tensión que provoca la temperatura natural del agua, que mana a más de 40ºC de entre unas rocas de color negro (probablemente pizarra), te quedas como una seda. He preferido contar primero el efecto del tratamiento de balnetoterapia, para recrear luego lo que se te pasa por la cabeza mientras lo realizas. Yo me he dedicado a la observación casi rayana en el análisis socio-demográfico. Si digo la verdad, hoy me han echado del onsen.
Me he hecho la loca ante los carteles que había en inglés y japonés acerca de que no se puede entrar con ropa interior…. Yo he hecho como que no me daba cuenta de que la única en bikini era yo, y que no veía al resto de mujeres en bolas. Alguna zorra se ha ido a chivar y la recepcionista se ha metido vestida y todo hasta la parte de las rocas de agua ardiendo y me ha dicho en un inglés de Nikko profundo que allí era “rude” (=de mala educación” o “grosero”) llevar “underwear” (=ropa interior). Le he dicho que eso, “dear”, era un bikini y que qué pensaba hacerme, detenerme quizá… Pero no sólo no se ha pirado sino que me mantenía acribillada por sus ojos inmisericordes hasta que la he obedecido, me he salido del agua y he ido hasta mi taquilla a quitarme el dos piezas, con más vergüenza por la bronca que por el desnudo obligado. Lo que de veras me alarmaba era cómo esconderme el hilo del Tampax (sí, ya sabéis, yo pensaba en lo gilipollas que son los guionistas de los anuncios de compresas, que escriben lo felices que deben ser Ellos cuando tienen la regla (que jamás tendrán), y les “encanta ser mujer” esos días precisamente… Pero las tías de verdad, pasamos por este tipo de situaciones. No hacía más que acordarme en el chiste que rula por Internet de las chicas esas explosivas, con prendas carísimas todas con su etiqueta del precio puesta y a las que se les ve el puto cordoncito del tampón… y se concluye con que hay cosas, como que no se te vea el cordón del Tampax que no tienen precio…
Además del tema de la no-depilación y de que hay que meterse desnuda del todo, la visita al onsen me ha dado la oportunidad de saber que los hay mixtos, como al que he ido yo, pero en estos casos, las salas de hombres y mujeres están separadas. Tras la sauna, ya no tenía claro si era por tanto vello que estaba mareada o por el calor, pero me he dedicado a intercalar la piscina interior de granito con burbujas y agua también caliente, con duchas frías en mis partes más azotadas por la celulitis (o sea, de cuello para abajo). Este tema en las mujeres japonesas, por el contrario a las europeas y latinas en general —de las americanas hablaría en un monográfico—, no reviste gravedad: no muestran tendencia a generar celulitis y tienen unos tejidos muy lisos, sin piel de naranja y casi sin vello (la excepción y dónde queda localizada ya la he explicado). Otro rasgo de las japonesas es que casi ninguna tiene culo… En efecto, son muy delgadas y sus muslos, casi siempre algo deformes, acaban siempre en… en muslo. Repito: no tienen culo, de espaldas parecen señores, pero de los que no han pisado un gimnasio en su vida. Si el spa estuviera en Miami o en el propio Madrid no diría que las mujeres tienen poco pecho en general ya que supongo que habría visto a más de un 70% con sus prótesis flotando en las aguas. Aquí lo de la silicona no se ha impuesto (no quiero decir que en estos días no me haya cruzado con alguna operada de tetas en Tokio y en Kyoto).
Otras cuestiones: en el onsen la idea es hacerse una limpieza mezclada con toilette entera: se sientan en unas sillitas de plástico, unos taburetitos alineados frente a una pared con duchas y repisas, y allí agachaditas, lo mismo se depilan con cuchilla todo el cuerpo que se lavan el pelo o que se enjabonan una y mil veces como para sacarse algo malo de dentro. Me he visto a mí misma en uno de los escenarios de una peli coreana que me fascinó (y cuyo título no consigo recordar ahora) que iba de dos niñas, dos amigas, que se quieren ir del país; están enamoradas y deciden que la más guapa se prostituiría y que la otra la ayudaría en todo… hasta que la guapa muere. Ambas protagonizan una preciosa escena de ternura en una sala de baño igual que ésta: con cuidado enjabonaba la una a la otra y la aclaraba con suavidad, tras haber dedicado su cuerpo a una viejo baboso…
Termino diciendo que la ley de la gravedad es grave en sí misma, y mucho. Esta hora en la que me he dedicado a la hidroterapia a supuesto un tête a tête con la decrepitud. Es dantesco contemplar los efectos de los embarazos y partos, del paso del tiempo, la acumulación de kilos y la formación de nódulos de grasa, la flacidez de los tejidos, su descolgamiento, la caída de los pechos… y dentro de todo, la nipona no es de las razas más castigadas ni más desafortunadas, y su desnudo no es tan dramático como muchos que se ven por Benidorm…
Álex y Paúl, tras su estancia en el onsen, me confirman lo ya comentado acerca el tamaño del pene en los japoneses, claro que el hídrico elemento no ayuda mucho… Decía Álex que la confianza había avanzado tanto que había acabado desnudo con Paúl en la misma bañera… pero que la confianza da asco en cualquier caso, pese a que el único chulazo del onsen fuera precisamente Paúl. Concluye que Dios fue bien tacaño repartiendo belleza entre los hombres japoneses. Y yo debo darle la razón. Si las mujeres son bastante potentes, los tíos no valen un duro. En esa misma escala del 0 al 10, me da que les pongo un 3, sean todo lo modernos que quieran y usen los bolsos XXL que tanto se llevan ahora, porque lo que no les discuto es lo modernos que son algunos.
28/08/06 | Enlace permanente | Comentarios (20) | TrackBack (0)
Hoy he repasado mentalmente lo del ascetismo y los votos de pobreza y castidad que las mojas del la Sagrada Familia tanto lucharon por inculcarnos ...Hemos pasado cerca de 13 horas de compras! Sí; es posible, de hecho, por una vez acabo de llegar con más bolsas en las manos que bajo lo ojos!
Desde por la mañanita bien temprano David, Jesús y Paúl se han tirado de cabeza a los grandes zocos de electrónica, edificios de hasta ocho y diez plantas donde se encuentra desde la última de las afeitadoras de cabeza a cualquier modelo de videocámara, de MP3, o de lo que se te ocurra ...; Se trata del barrio de Akihabara, y callejear por él tiene su encanto.
Como Álex y yo de estos temas futuristas, todo sea dicho con respeto, no sabemos (ni queremos saber mucho), nos hemos desmarcado en busca de manga para adultos, de pelis porno y de sex-shops; Y hay, vaya si hay. Entre los millones de vendedores que salen a las puertas de sus comercios para, a voces, llamar la atención y que la gente se acerque a ver sus artículos y ofertas, hemos dado con Love Merci, una tienda de ocho plantas, creo, con todo un despliegue de juguetitos para adultos, cosmética del placer, lencería y disfraces. Hemos visto, tocado, oído e imaginado lo suficiente como para que se nos pasaran dos horitas a lo tonto. Al final: esposas, argollas para el pene y lubricantes; vaginas, culos y cuerpos de plástico; dildos de mil formas, tamaños y materiales; delantales de porno-chacha y vestiditos de porno-enfermera; braguitas, tangas de látex, medias de rejilla y corsés; fustas, figuritas y aceites de masaje, etc... Lo de siempre, vamos. Eran como de la familia. Me han llamado la atención la colchoneta para inflar con agujero incorporado y algunas miniaturas de muñeca de cómic.
He tenido que comprar algunas joyas porque de pronto sentía que las necesitaba, como por ejemplo una cajita ideal de pastillas de verdad que pone virgin again (creo que molará ponerlas en el baño de casa y que las visitas flipen un poco); una peluca tremenda; una miniatura de muñeca que se cuelga del móvil y que es una niñita en kimono amarrada ferozmente con lazadas del bondaje mejor resuelto —a ver cómo se quedan cuando la vean sobre la mesa en alguna reunión—; un montón de juguetitos para mis amigos...; incluidos unos anillos para el pene de dudoso oro que son para una pareja gay que se va a casar (quiero hacer méritos para ser la madrina de su boda y qué mejor que aparecer con sus alianzas ...).
He estado viendo pelis en la parte de la tienda de audiovisual y manga y, en efecto, se dan bastante caña. Lo más increíble es que al final lo que ya sabía se cumple: la cosa sigue igual, con censura en las vaginas, los penes en erección y en las penetraciones ...; Manda narices que puedas encontrar a una nena que parece de catorce años recibiendo un doble fisting y lo hayas de ver pixelado.
Merece la pena acercarse y pasear alrededor del puente que hay, y donde se colocan los cos-play-zoku, algunos de los cuales sí que están felices de posar ante los turistas. Los grupos que tocan, los apaga fuegos, y el resto de shows urbanos están en los jardines Yoyogi Koen, que empiezan desde un Torii gigantesco de madera. Pocos metros después de cruzarlo, aparece un puente de piedra magnífico y los árboles desprenden un olor especialmente agradable, de flores.
Como leo que mis fotos os parecen muy cutres, estoy por dejar de mandarlas... Sabed que hago lo que puedo, y no es tan sencillo porque no todo el mundo se deja retratar. Es como si tú sales a la calle y te llega un guiri y te pide que poses porque eres un puto cuadro ...
Desde ahí hemos decidido recorrer las zonas más cañeras de mercadillos y gente de Tokio. En Madrid está el Rastro, en París, el Mercado de las Pulgas, en Londres, Portobello o Candem Town...; en Tokio hoy se podía ir a los mercados de Hanazono-jinja que se abre todos los domingos en Shikuro, y el de Togo-jinja en Harajuku. Compaginan el colorido de la estética original con algunas actuaciones de grupos desde el punk más alternativo a hasta más tipo folklore, con la venta de ropa y accesorios, zapas, lencería y otras alguna antigüedad (no es que vendan a sus mayores, sino que igual tienes suerte y pillas alguna figura o kimonos originales como los que nos hemos encontrado hoy).
27/08/06 | Enlace permanente | Comentarios (6) | TrackBack (0)
Hemos madrugado de forma casi vejatoria: a las cinco... para nada, porque el puto tren bala —que a diferencia de nosotros no tiene ojeras, ha salido a su hora— lo hemos visto partir con lágrimas en los ojos. Una hora de espera. Luego, la odisea (os lo cuento porque me parece una azaña y algo que si fuera rica, desde luego, no repetiría en las mismas condiciones, me refiero). De Kyoto en tren bala a Hiroshima. Desde ahí, tren normal a Miyajima, donde hemos ido en ferry hasta la isla.
A bordo he conocido a Emilio, uno de los chicos que integraba un grupo de diseñadores y creativos participantes de la 11ª edición del Festival Internacional de Animación de Hiroshima 2006. Emilio participa con su película cortometraje. Una vez en tierra, anduvimos para visitar un templo y varias tiendas de artesanía local (zuecos, chanclas, cacharros de madera, cerámica...), así como una pagoda de cinco pisos, frente a otro templo inmenso lleno de pinturas y cuadros, cosa rara, ya que suelen estar vacíos... Esta pagoda es la segunda más alta de Japón (creo, o presuntamente o como queráis, clemencia por favor, que no pretendo mentir a nadie pero no me acompaña ningún perito...).
En un minibús que recorre las montañas cubiertas de un bosque, que en sí mismo es un tesoro y que esconde templos y santuarios, subimos hasta la base del primero de los teleféricos, en dos tramos ascendentes y luego hemos deshecho lo andado/volado.
La isla entera está llena de ciervos. Resulta maravilloso que se te acerquen tranquilamente a pedir comida, se dejen acariciar y se tumben junto a las personas sin miedo ninguno... Se suponía un viaje sin parafilias, pero hoy la zoofilia se mascaba en el ambiente. En teoría la zona de la alta montaña, donde nos dejaba el segundo teleférico estaba plagada de monos que, en teoría también, choriceaban las gafas de sol o los bolsos (o sea, como en la Gran Vía). Pero no hemos visto ni uno.
Un detalle: se nos ha olvidado una gorra en la cabina y al terminar, Jesús la ha recuperado... No se la han robado. En Japón la gente es guay, en serio. No he estado así de tranquila, de segura en ninguna otra parte del mundo. Los japos nos socorren cuando nos ven despistados (es decir, el 347% del día). Insisto que casi nadie habla inglés pero, por contra, los que sí lo hacen no esperan a que les digamos nada: vienen, se nos acercan y nos ofrecen ayuda.
Desde ahí, a pata again, hemos visitado el santuario: se ponen los pelos de punta de lo hermoso que es y de la paz que transmite.
Regresamos a Kyoto. Hemos tenido la mala suerte de cara hoy: vimos irse el ferry. Por 20 segundos no pudimos montar y, por eso, perdimos el tren, y el tren bala, así que nos dieron literalmente con la puerta del templo en la cara ya en Kyoto, frente a la estación, un lugar en el que se puede desde ver un concierto, a visitar las tiendas de Dolce & Gabbana, Gucci, Fendi, etc. Aparte de coger el metro o el tren, claro.
He comprobado también que en el suelo de ciertos metros se señaliza lo que os contaba de los vagones sólo para mujeres.
Acabo de cenar en Tokio ya, de regreso. Estoy baldada.
27/08/06 | Enlace permanente | Comentarios (4) | TrackBack (0)
Al fin hemos visto geishas!!! Bueno, verlas, las ve David, que parece tener un detector. Soy una inculta, vuestros comentarios lo acreditan día a día y los míos me delatan: no es posible acercarte a ellas, ni decirles nada, están en Gion, un barrio de Kyoto, pero solo se las ve cuando salen o entran de los privadísimos salones de té, acompañando a clientes... Son bellísimas, criaturas con luz propia sobre plataformas de madera. No sé como logran caminar con esos zancos... Fotografiarlas es una experiencia límite, como ir de caza mayor.
26/08/06 | Enlace permanente | Comentarios (11) | TrackBack (0)
Hoy seré breve. Lo siento, pero estoy en un ciber donde el teclado no es "normal" y debo pasar de las tildes, de los signos de puntuación y de algunas letras typical spanish...
Paúl ha recuperado sus superpoderes y nos ha hecho de guía de nuevo... impecable, e inmisericorde: estando ya con la lengua fuera, porque Kyoto es aun mas caluroso que Tokio, y con la paliza que arrastramos, no ha dejado que paremos ni un minuto.
Soy consciente de mi decepción: no puedo ser una maiko, ni acercarme siquiera a las geishas... Además, he ido con Álex a ver un show de lo peor (él se ha dormido en la butaca, pero no he pasado bochorno: éso se lo dejo a los actores); hemos visto la ceremonia del té (fascinante); una demostración de ikebana (arte floral japonés, de lo más básica); un poco de noh (una danza medieval), arte dramático o teatro del s. XII y también música antigua... Y sin alcohol, ni drogas... vamos que tragarte esto a pelo es mucho pedir... por eso ha tenido que cerrar un poco los ojos... Yo confieso que estoy reventada y que me voy quedando dormida por las esquinas como todos.
He empezado a comprar: ayer mi primera Hello Kitty, caerán mas seguro. Hoy ya a saco: desde calcetines de dedo gordo separado a cósmetica de una marca que es súper famosa aquí y que lleva un logo precioso, verdadero motivo por el que me he gastado una pasta en dos chorradas... y un largo y vergonzoso etcétera.
Tengo que contaros cosas de los WC, de las máquinas vending, de las barandillas del metro. Pero ahora no puedo, tengo que levantarme a las cinco y son ya más de las doce y todavía ando por ahí...
25/08/06 | Enlace permanente | Comentarios (2) | TrackBack (0)