Siempre hay una buena ocasion para nombrar a fulanito Cofrade del Pimiento Morron, a menganita Doctora Honoris Causa por la Universidad de la Cuajada o a zutanita Maja de la Fiesta de La Horchata de Chufa. A todos les ponen unos curiosos ropajes mitad medievales mitad del Circo Price, algun medallon tamaño meteorito, o alguna banda o medalla, que se suele colocar normalmente con terrible dificultad (deberia aprovecharse esta accion tan compleja para homenajear tambien al Torpe del Año con aguja e hilo, de oro).
En fiestas estos reconocimientos proliferan, y cebolletas, taburetes, pepinillos, nisperos, garrapatas, alpargatas, gallicos o adoquines, se convierten en emblematicos, tradicionales y codiciaos trofeos.
Ante la proximidad de Sanfermin, me he querido sumar a esta onda, y acabo de entregar por impulso el premio "Diosa del Gintonic". Mi camara la corono, aunque no necesitaba mas luz, y yo le coloque un pañuelo rojo en el cuello, aunque no necesitaba mas adornos. Fue una ceremonia rapida y sencilla, donde tuve que beberme los seis o siete gintonics que mandaba el espontaneo protocolo. Luego me fui a casa a soñar con ella y con sus maravillosos brazos infinitos.
Menos mal que el duro trabajo de reportero belico, tiene sus pequeñas satisfacciones.
Mucho ojo, que mañana entramos en guerra.




