Canto épico
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Con motivo de las Glosas Emilianenses de San Millán de la Cogolla, la expedicionaria Rebeca construye su propio canto épico a la figura del ermitaño que guarda en su monasterio tan feliz nacimiento de “palabras que ya medio mundo pueblan”. |
Cumbre religiosa y cultural / de nuestra fiel lengua el castellano / perdida de su fulgor monumental / el semblante del monje escribano.
Tiene entonces La Rioja el honor / de hacerse participe con la belleza / no sólo de ese verde resplandor / más de pluma de tamaña proeza.
Suso, bautizado el primer legado / donde descansa el sepulcro de Millán / antes, de visigodos apropiado / hoy, rescoldos de un arte capitán.
La austeridad ha dicho hombre fascina y / tomándole como ermitaño el lugar / le hiere a Satán con dura espina / de profunda soledad, del buen amar.
Ciento y un años de vida y dedicación / al culto del dios que le acompañaba / siendo Cristo única predilección / de aquel hijo que un pastor educaba.
Tenemos noticias de sus andares / por Braulio, Obispo de Zaragoza / quien en latín rememoró los lares / vivencias moldeadas por sobria loza.
En el siglo XIII, clero y poesía / Gonzalo de Berceo traduce al romance / del mismísimo, la antigua biografía / y cualquier verso oculto a su alcance.
Berceo es entonces considerado / primer poeta culto castellano / tras a Nuestra Señora haber adorado / con cantares del vulgar pueblo llano.
Su iglesia es cavada en la firme roca / por tres arcos se encuentra separada / sutil forma decorada que evoca / la necrópolis a sus pies enterrada.
Y fue allí donde un día se encontraron / del siglo XX copiadas unas glosas / primeros indicios del euskera hallaron / junto a escuetas anotaciones famosas.
Renace el Monasterio de Yuso / con los Agustinos Recoletos / ya que en otras ocasiones se expuso / entre analfabetos.
Portadas herrerianas y sacristía barroca / tesoro de marfiles y piedras talladas / que dos arquetos relicarios retoca / salvó sus monturas por tropas usurpadas.
Salón de la lengua, claustro y comedor / visitamos en este magistral edificio / de los incendios siempre buen receptor / sin dejar en muro algún resquicio.
En la iglesia San Millán cabalga / expulsión de los árabes en el retablo / no existe persona que después salga / sin dejar suspirar cualquier vocablo.
Siendo Patrimonio de la Humanidad / cabe destacar entre sus rincones / el olor de su extensa diversidad / el tacto de sus suaves vibraciones.
Por último, a muchos arrebatado / el sentido de nuestra condición / mientras se divisa silenciado / la esencia de la satisfacción.
Y es que... un monje de espesa cuculla / mece esculpida bajo un manto de niebla / la cuna de la palabra que aparece / la cuna que ya medio mundo puebla.

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