Fortaleza de una persona
Jesús Luna es el gran organizador del campamento. Por él pasan las distribuciones de las tiendas, los autobuses, los monitores, las comidas… Sin embargo, sólo unos cuantos expedicionarios nos paramos a reflexionar y a valorar su trabajo de no sólo organizador, sino también de animador e incluso, a veces, desempeña el papel de un familiar.
La frase “Lirolí-lirolá, ¡qué bonito despertar…!”, nos despierta cada día y a mí, personalmente, me ayudado a levantarme muchos días en los que las fuerzas, bien físicas, bien anímicas, escaseaban.
Es la batería del campamento, capaz de cargar de energías a cada expedicionario. Es el que más trabaja; el último que se va a dormir y el primero que se levanta. Sólo un espíritu aventurero y una gran fuerza de voluntad le pueden impulsar a no desanimarse durante toda la expedición.
Es un auténtico honor poder entrevistar a Jesús Luna, el Jefe de campamento de Ruta Quetzal BBVA y estoy seguro de que con sus palabras aprenderemos, porque él ha vivido mucho y ha conocido a miles de expedicionarios con sus correspondientes culturas. Con ustedes, las palabras de Jesús Luna.
Jorge Rodríguez.- ¿Cómo y cuándo se le ofrece participar en el programa Ruta Quetzal BBVA?
Jesús Luna.- En el año 1989: “Rumbo a las selvas del Orinoco. Tercer Viaje de Colón. Participé como monitor del grupo 14.
J. R.- ¿Qué siente hacia este programa?
J. L.- Me siento un privilegiado y siento una gran admiración por las personas y las empresas que colaboran para que esta expedición sea posible.
J. R.- Algunos expedicionarios valoran muy positivamente su trabajo. ¿De dónde obtiene fuerzas para levantar cada campamento?
J. L. Me pongo en el lugar del otro. Hay que vencer el cansancio con buen humor y el entusiasmo es el mejor motivador para poder emprender cualquier actividad con éxito.
J. R.- ¿Cuál ha sido su momento más feliz en todas las expediciones que ha vivido?
J. L.- Ha habido muchos momentos felices porque cada expedición es diferente.
J. R.- ¿Qué siente cuando recibe buenas noticias de algún antiguo expedicionario?
J. L. Una gran admiración porque veo que el programa cumple sus objetivos y que merece la pena luchar por él.
J. R.- Para mí, Ruta Quetzal BBVA tiene tres pilares: Miguel de la Cuadra-Salcedo, Andrés Ciudad y Jesús Luna. ¿Cómo se reparten las tareas de preparación de cada Ruta?
J. L.- Miguel establece los objetivos básicos: itinerario, acontecimientos históricos… y los demás apoyamos y colaboramos en que se haga realidad, pero el verdadero motor es la ilusión que Miguel transmite a todo su equipo.
J. R.- Cuando acaba cada expedición, ¿qué conserva?
J. L.- Lo que me queda es la gran satisfacción de tener 350 nuevos amigos y que se han suprimido muchas fronteras y prejuicios entre todos los que hemos formado parte de esta expedición.
J. R.- Usted ha recorrido muchos lugares y habrá disfrutado de una inmensidad de paisajes. ¿Cuál ha sido el mejor?
J. L. Todos los paisajes son los mejores porque son momentos únicos y hay que saber vivirlos intensamente.
J. R.- Adaptarse a otras costumbres es, a veces, algo difícil, sobre todo para algunos expedicionarios. ¿Cuál es su fórmula para que no haya problemas en estos cambios?
J. L.- La flexibilidad y saber que lo mejor no es lo que uno conoce, sino que lo mejor está por llegar y con esa actitud se puede vencer cualquier obstáculo de adaptación.
J. R.- ¿Qué pasa por su mente cuando un alumno se retira?
J. L.- Una gran decepción y mucha tristeza porque se pierde una oportunidad única de poder tener una experiencia vital y enriquecedora que nos hará cambiar nuestra vida.
J. R.- Para finalizar, ¿cuál es su valoración de Ruta Quetzal BBVA en general?
J. L.- La Ruta es un programa único en el mundo que trasmite unos valores de amistad, de cooperación, de austeridad y, sobre todo, de hacer que los jóvenes comprendan que un mundo mejor es posible.

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