Sentirse como las hojas en movimiento en la cima de un árbol, es como estar con el alma plena, descubierta y abierta al mundo para absorber y asimilar las maravillas que la vida nos ofrece. Hoy, una vez más, yo, Kioma Legal Pinto, me siento, me sentí y me sentiré por siempre así. La causante de todo esto tiene nombre y apellido, y además brilla con luz propia: se llama Ruta Quetzal BBVA, ruta que marca y mancha.
Mi ser es que ya no sabe cómo expresar lo que siento desde que en mi familia y a mi ser llegó esa gran “Ruta”… Tratar de explicar y definir “Ruta Quetzal BBVA” es más difícil que buscar una aguja en un pajar… Es algo que sólo se puede sentir en el alma y vivir con el corazón. Es aquello que sólo pensarlo te hace vibrar. En fin, las palabras tienen un fin, en esta ocasión voy a tratar de señalar ni la cuarta parte de lo que es Ruta Quetzal BBVA…
Personalmente considero que la Ruta es la esencia y el alma de la vida misma. Es un mundo aparte en el cual la humanidad se manifiesta genuinamente. Es un espacio en el cual cada ciudadano terrícola, no de x o y país, se descubre a sí mismo y crece como el ser especial que es la humanidad. En la Ruta no existen utopías, credos, religiones, fronteras, razas, ni barreras.
Agradezco inmensamente a Dios por darme, por primera y segunda vez, la oportunidad de vivir y revivir este mundo que te enseña a descubrir, conocer y unir continentes.








